No podré acompañarlos a las doce tintineadas
del tiempo encerrado en una esfera de cristal;
estoy tan distante cuando escucho su melodía
¡campana de diciembre embriaga mi libertad!
¡De cuántos recuerdos se engalana esta noche!
sentado en la mesa infinita ensayo mis alegrías
mientras la cena eterna se enfría con las horas;
vino la soledad de diciembre, ya perdí el apetito.
Apago las luces y bailo al compás de la ciudad
imagino la fiesta que entona las doce estrellas,
gozo de la penumbra y un árbol de diciembre
se enciende de ilusiones y alumbra mi pesadilla…
No podré abrazarlos a las doce campaneadas
del tiempo confinado en una caja de navidad;
me siento nostágico cuando nace el veinticinco,
espíritu de diciembre amanece pronto sobre mí.








